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Guillermo Endara Presidente
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EL FENÓMENO ENDARA

12/2/2003.

 

Autor: Juan David Morgan

 

Guillermo Endara ganó la Presidencia en las elecciones de mayo de 1989 con más del 80% de los votos. Cuando, cinco años después, abandonó el Palacio de las Garzas, su popularidad estaba en menos del 20% y algunos consideraban que había sido el peor presidente de nuestra historia. Hoy, nueve años y dos períodos presidenciales después, sin partido político que lo respalde, Endara lanza su candidatura a la Presidencia y, según una encuesta reciente, en un abrir y cerrar de ojos alcanza el 30% de popularidad, más del doble del más cercano de los candidatos del gobernante Partido Arnulfista y muy cerca del candidato del opositor partido PRD. ¿Por qué este fenómeno?

La respuesta es casi una verdad de perogrullo: los panameños están hartos de los partidos políticos, de la partidocracia, de la casta de privilegiados que se ha encargado de hacer de la política una mala palabra y Endara es el candidato anti-partidocracia, el anti-valor de la forma como se maneja entre nosotros la política. El fenómeno, que ha venido ocurriendo en otros países de la región Venezuela, Perú, Ecuador, Argentina se repite en Panamá donde la ciudadanía tampoco quiere saber de los partidos políticos tradicionales.

Pero hay más. Aparte de su postura anti-partidista, Endara reúne una serie de cualidades que actualmente encabezan la lista de aquéllas que los panameños quieren ver en sus gobernantes: honradez, dignidad, valor, humildad e independencia. El panameño reconoce en Endara a un hombre honesto, capaz de poner freno a la corrupción que, como caballo apocalíptico, cabalga desbocada en nuestro país, y añora, sobre todo, el manejo estricto de las finanzas públicas que llevó a cabo el contralor Carles, con el apoyo del presidente Endara, y la limpidez que prevaleció en las primeras elecciones realmente libres que se celebraban en 25 años. También recuerda que Endara, que inició su gobierno cuando todavía el ejército estadounidense patrullaba nuestras calles, declaró enfáticamente que mientras él fuera presidente no quería oír hablar de bases militares en nuestro país después del 31 de diciembre de 1999. Y nadie, ni panameños ni estadounidenses, osaron hablar del tema. Asimismo, el pueblo no ha olvidado las demostraciones de coraje de Endara: coraje personal, cuando junto a sus compañeros de nómina fue apaleado por marchar contra la dictadura, y coraje político, cuando decidió romper con su aliada de entonces, la democracia cristiana, aunque el acto le costara el control de la Asamblea Legislativa. También sienten los panameños que Endara es un hombre humilde, que reconoce públicamente sus fallas y acepta que para hacer un buen gobierno se requiere de la ayuda de aquéllos más versados en temas específicos, a más de que proyecta la imagen de un candidato verdaderamente independiente, un iconoclasta que por haber roto con su propio partido y con la política tradicionalista, estaría en capacidad de gobernar con los mejores, y no con los que impone la partidocracia.

Cuando escribo estas líneas, Endara no cuenta siquiera con un partido político que lo postule y su futuro como candidato es incierto, gracias precisamente a ese bipartidismo malsano que asfixia el anhelo que palpita en el corazón de los buenos panameños de que se produzca un cambio verdadero en la conducción del Estado. Sin embargo, el gran entusiasmo que su candidatura ha provocado nos lleva a pensar, con optimismo, que en Panamá no todo está perdido y que en un futuro no muy lejano seremos capaces de prescindir de quienes hoy socavan los cimientos de nuestra institucionalidad democrática.

* El autor es abogado y escritor

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ENDARA DE NUEVO...

13/2/2003.

 

Autor:  Mario Pezzotti

 

Conversemos. Lo primero es lo primero: quiero felicitar a quienes tuvieron la brillante idea de invitar y entusiasmar al presidente Endara a participar en su segunda contienda electoral. No hablemos en estas cortas líneas de los demás; por sus obras ya los conocemos... Por lo que hicieron mal y por lo que omitieron hacer. El fenómeno humano o ciencia, como prefieran llamado política se encargará de ellos. Hablemos de Guillermo Endara, el presidente.

En una ocasión les explicaba a mis alumnos que, a mis 41 años, el de Endara había sido el mejor de los gobiernos que recordaba. Hubo toda clase de reacciones: admiración, risas y afirmaciones que me secundaron en el aula. Como siempre, para aclararles, busqué un ejemplo histórico.

Miren muchachos recuerdo que les dije, la historia se escribe de manera objetiva solo 50 años después de ocurridos los hechos a registrar en ella. Y entonces, es inevitable seleccionar lo importante y trascendental, pues de lo contrario el texto sería harto extenso. Si buscamos en cualquier libro de historia, cada período presidencial no tiene espacio más allá de una página. Y cuando se escriba la página de la presidencia de Guillermo Endara, yo me atrevo a vaticinar que dirá:

Que fue el presidente de Panamá más votado en la historia republicana, ganando las elecciones de 1989 con un margen récord jamás superado. Poca referencia se hará a la dramática coyuntura que lo catapultó de esa forma, y las que se hagan solo servirán para engrandecer su imagen...

Durante su gobierno se produjeron los índices más altos de incremento en la economía nacional, levantando nuestro país de la debacle en que se hallaba inmerso.

Al terminar su período, Panamá estaba en capacidad de ser nuevamente sujeto de crédito internacional, ventaja que aprovecharon sin asco sus sucesores. Aún así, sus obras fueron hechas en su mayoría con ahorro interno, sin los tristes endeudamientos que ya tienen empeñado el futuro de nuestros nietos.

Abolió el ejército y desmilitarizó un país uniformado hasta los huesos. Anuló una élite y casta armada, no solo parásita de las arcas del Estado, sino enquistada en la sociedad panameña y que había hecho de la corrupción, el juega vivo y la inmoralidad familiar una institución.

Practicó la reconciliación nacional por la que su gobierno abogaba, evitando que Panamá atravesara un régimen de revanchismo y venganza generalizada. No abanicó el odio de clases, como hizo Noriega con sus batalloneros, y supo ser un mandatario accesible a todos. Con ello, evitó un río de sangre que hubiese sido tan o más doloroso que la propia invasión.

Restableció la democracia en toda su amplia expresión y sentido: libertades políticas, individuales, etc. Vivimos el placer casi físico de ir y decir públicamente lo que queríamos de todo y de todos. Era la famosa libertad de expresión que había vuelto para quedarse, y él se sometió a ella de primero, con un espíritu casi deportivo. Se inclinó ante la lengua y pluma crítica de comentaristas, medios, caricaturistas, políticos y gente común que señalaban sus actos, como los de cualquier hijo de vecino.

Garantizó las primeras elecciones totalmente libres y democráticas en los últimos 30 años, entregando a quien vino detrás un país en pie, que apuraba el paso para alcanzar al concurso de naciones democráticas. Porque entendía que democracia es progreso.

Y después de todo eso muchachos terminé diciéndoles, se acabó la página. No quedará espacio para hablar de dulces, de nintendos, vida privada y otras cosas más. La historia juzgará que esas no son cosas relevantes al momento de esbozar el perfil del presidente, no del hombre.

Más o menos esas fueron mis palabras, si no me falla la memoria. Y me reafirmo en ellas. Se dice en la calle que cada pueblo se merece el gobierno que tiene. Como defiendo a ultranza las bondades de este pueblo, considero que tuvimos por presidente a Guillermo Endara porque nos lo merecíamos, a Dios gracias. Panamá necesitaba por presidente un buen gerente para épocas de crisis, y ese fue Cuchungo. No se me ocurre ningún otro panameño para dirigirnos cuando el actual período termine. Si acaso para entonces queda algo que dirigir...

* El autor es abogado y docente universitario

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VOTEMOS POR ENDARA

17/2/2003.

Autor: Juan B. Gómez

Aunque se repita tontamente que en política no hay sorpresas sino sorprendidos, lo que acaba de producir el ex presidente Guillermo Endara al entrar al tinglado político, ha sido la sorpresa más grande e inesperada que se ha producido en nuestro país después de la renuncia de Vallarino.

La verdad es que ha sido de un impacto terrible. En su entrevista con la periodista Luz María Noli, Endara habló de su gestión como presidente de la República. Tomó el Estado en una situación ruinosa y lo devolvió completamente saneado a su sucesor. La historia tendrá que reconocerle que fue un gobernante decente y que su gobierno lo fue también. Goberné con el ejemplo, repitió muchas veces.

Según la opinión pública, el ingeniero Alberto Vallarino gozaba de un gran respaldo popular hasta hace unos meses; era el candidato a quien en realidad temían el PRD y el Gobierno pero, cancelada la candidatura de Vallarino por él mismo cuando ya se pensaba que el triunfo de Martín Torrijos era solo cuestión de tiempo, apareció Endara en el escenario, y cada día que pasa va atrayendo a más gente, que hubiera apoyado a Vallarino hacia su propia candidatura. Así las cosas: los que no iban a votar por Martín ni por uno de los candidatos arnulfistas, van a votar por Endara. (El pueblo panameño está harto del bipartidismo antipatriótico que lo estrangula, dije en un artículo anterior).

Al parecer, la suerte está echada. En las próximas elecciones habrá dos candidatos con posibilidades: Guillermo Endara y Martín Torrijos.

Cuando se produjo la sorpresiva candidatura de Endara, en el café se oyeron toda clase de comentarios. Alguien elogiaba su honradez al negarse a aceptar el puesto que le correspondía en el PARLACEN, y así huir de sus responsabilidades presidenciales con una inmunidad sospechosa. Durante los cinco años posteriores a su mandato no salió ni un día del país, esperando que cualquiera lo acusara de algún hecho de corrupción que se hubiera producido en su gobierno. ¡Y nadie se atrevió a denunciarlo! También le elogiaron que hubiera rechazado las cuentas secretas millonarias de las que hubiera podido hacer uso como presidente, que hubiera nombrado a ciudadanos intachables como guardianes de las finanzas del Estado y que realizara una elecciones ejemplares en la historia de la República.

Con la entrada de Endara al tinglado político, los que estaban desalentados y temerosos con la renuncia de Vallarino, ven con recuperadas esperanzas que un hombre honrado vuelva por los fueros presidenciales. Cuando Endara dijo que rebajaría los sueldos altísimos del presidente, los ministros y los otros dignatarios del Estado, porque no estaba de acuerdo con el criterio infeliz de que había que subirles los sueldos para evitar que robaran, se ganó la voluntad del pueblo panameño. Y no era un decir. Dio múltiples ejemplos durante su mandato.

Endara es el hombre que el país necesita con urgencia. Votemos por él. Un Estado es gobernado mejor por un hombre bueno, que por unas buenas leyes, decía Aristóteles.

 

* El autor es periodista.

 

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¿POR QUÉ GUILLERMO ENDARA?

Autor: Gonzalo J. Soto

 

Hay hombres que por su naturaleza idealista y social la historia los ubica en el más alto peldaño para inspirar a muchas generaciones. El tiempo se ha encargado de evaluar a Endara en su justa perspectiva y correcta dimensión.

Haciendo un recuento de quién es Guillermo Endara, qué hizo por Panamá y cómo sacó adelante al país en momentos en que existía el más alto índice de desempleo e imperaba la más absoluta anarquía política e institucional, podemos recordar que cuando Endara llega al poder, lo hace en medio de la bancarrota económica más espantosa que ha sufrido el país. En solo dos años, el país recobró su ritmo normal de desarrollo; rescató el perdido prestigio internacional. Una férrea disciplina del gasto caracterizó el manejo de las finanzas del Estado. Se respetó la independencia de los órganos del Estado, la libertad de expresión, sin temor a represalias, y el derecho a la información; no se persiguió a nadie, gozábamos de una democracia auténtica.

Los recursos del Estado jamás se usaron ni a favor ni en contra de ninguna candidatura. El producto interno bruto reflejó un crecimiento anual constante del 8% (lo que nos ubicó entre las naciones con mayor crecimiento). Los sectores de la economía se incrementaron en un 6%. Se rebajó la gasolina, el diesel y la energía eléctrica; miles de productores agropecuarios, principalmente pequeños y medianos, recibieron crédito y se incrementaron las exportaciones. Se hizo el ensanche de la carretera Arraiján-Puente de las Américas, la de Paso Canoa, Río Sereno, Las Tablas, Tonosí, Changuinola, Mariato, y muchas más. Esa administración construyó más de 200 centros educativos. Fue el presidente Endara quien inauguró la policlínica pediátrica de Calidonia. En solo dos años se crearon más de 135 mil empleos.

Los panameños somos un pueblo que sabe reconocer lo justo y no olvida. La administración de Endara fue honesta y sobre todo decente. Hoy día se vive con libertad de expresión y gozamos de una democracia, cuando antes hasta los empleados públicos tenían temor de expresar su opinión. Panamá necesita de un presidente honesto, sencillo, con experiencia y decencia.

En estas últimas semanas algunos grupos minúsculos se han dedicado a enlodar la imagen de Endara por los medios de comunicación; pero su obra de gobierno habla por sí sola. El pueblo sabe que es un hombre con experiencia, valiente y honesto, y su popularidad aumenta hora a hora. El pueblo sabe reconocer a quien le puede devolver la fe. El pueblo quiere una nueva nación con oportunidades para todos los campesinos, indígenas, jóvenes, mujeres y para tantos profesionales que no encuentran una respuesta. El pueblo clama por empleo, salud, educación y desarrollo.

Todos juntos por una nueva nación, por una nueva República.

 

* El autor es ingeniero agrónomo

 

 

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GUILLERMO ENDARA, OPCIÓN SALUDABLEMENTE DEMOCRÁTICA

11/3/2003.

 

Autor: Carlos R. Herrera

 

Vivimos en tiempos difíciles; nosotros, panameños, que venimos de una dictadura militar que irrespetó todas las garantías de un gobierno democrático, hemos cambiado tal perverso sistema por uno que para muchos es aún peor. Vivimos en un sistema pseudo-democrático en el cual los poderes gubernamentales no están debidamente separados y los gobernantes ignoran que el Gobierno es del pueblo, para el pueblo y por el pueblo; simplemente gobiernan como si el país fuese una empresa personal.

Dentro de las postulaciones presidenciales tenemos dos partidos que se pelean el poder ejecutivo como dos infantes pelean por un caramelo; entre ellos, un ex aspirante presidencial que no demostró tener las agallas necesarias de un líder dispuesto a sacrificarse por un ideal populista y patriótico.

Como nueva opción que se le presenta a nuestro querido país, tenemos a un ex gobernante al que no le es extraño los sacrificios; un líder que sacrificó en varias ocasiones su vida ante poderosos miembros de las antiguas Fuerzas de Defensa, un líder que aun después de haber sido electo se sometió a huelgas de hambre para obtener respaldo de la comunidad internacional de naciones hermanas, presionando así al coloso del norte a afrontar sus obligaciones morales y económicas con un pequeño país que clamaba por una muy necesitada ayuda.

El pueblo parece olvidarse de sus buenos líderes; un ejemplo es lo que hemos hecho últimamente con el 9 de enero y con el 20 de diciembre; preferimos celebrar días puente y olvidarnos de los mártires. Deberíamos avergonzarnos de no levantar monumentos en su honor y enseñarles a nuestros hijos la historia y los protagonistas que con mucho esfuerzo y sacrificio han logrado forjar esta hermosa nación que necesita de líderes con honra, dignidad y humildad, que recojan nuestra bandera y la lleven a lo más alto, mucho más alto de lo que las figuras actuales han podido llevarla.

El ex presidente Endara representa una opción saludablemente democrática para Panamá. Aunque cometió muchos errores en su época, es una muestra de un panameño que ama a su pueblo y que está dispuesto a pelear contra la corrupción sin temor y con mucha dignidad. Creo que a Martín Torrijos y a cualquier otro aspirante les encantaría lograr la victoria ante candidatos que representen una verdadera opción para los panameños; así se le da fuerza a la democracia y no se la debilita.

Montesquieu en su obra El espíritu de las leyes establece que: No es menester mucha probidad para que un gobierno monárquico o despótico se mantengan o sostengan. En uno, la fuerza de las leyes, y en otro, el brazo del príncipe siempre levantado, bastan para regular y ordenar todo. Pero en un Estado popular es necesario un resorte más: la virtud.

De este importante resorte, como nos explica el maestro Montesquieu, carecen los dos partidos que han ostentado el poder en los dos últimos periodos electorales. Me parece que el señor Endara es uno de los panameños más indicados para incluir este resorte en nuestra difícil política criolla.

 

 *El autor es abogado

 

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ENDARA, PRODUCTO INSÓLITO PARA LOS  ESTRATEGAS DE CAMPAÑAS

20/3/2003.

Autor: Roberto Díaz Herrera

Cada época electoral asoma a Panamá y a los principales candidatos presidenciales al tema técnico, pero indudablemente sociológico y psicológico de las estrategias de imagen, de los trucos para preparar y mejorar las características de los candidatos. En efecto, estos personajes son sometidos a cirugías mayores, verdaderas reingenierías en sus actitudes gestuales, discursos, modo de vestir, de hablar, etc. Es uno de los negocios más prósperos en los países industriales, especialmente en Estados Unidos y en países de Europa, pero hoy también en Latinoamérica donde se facturan cuentas multimillonarias que van a las arcas de empresas de publicidad, mercadeo, relaciones públicas, de imagen, etc., las cuales emplean a profesionales de múltiples disciplinas para interpretar como videntes modernos las tendencias, gustos, afinidades, necesidades de la población votante, nada menos que para decirle a sus candidatos-clientes cómo caer mejor o cómo engañar mejor a los potenciales votantes. Todo esto es parte de la comercialización de todas las carreras y profesiones, incluyendo la profesión de la política, arte, argucia, y en ocasiones, aunque en pequeñas dosis, servicio y ética.

Panamá no escapa a estas actividades y asesorías, y desde hace unos 20 años ya se gastan sumas de millones en esas campañas de orientación y guía a los candidatos, que sin duda representan un apoyo a sus pretensiones, siendo a veces de resultados muy positivos, y otras de gran desencanto, como lo muestra el pasado reciente, cuando las encuestas mostraron triunfos que luego no se reflejaron en la práctica, pese a los sabores que nos han quedado sobre el manejo de la probidad electoral en algunos asuntos de tipo electrónico, según rumores insistentes y reiterados de la elección presidencial pasada, que agrava las sospechas que ahora existen en la población sobre la imparcialidad y pureza de los próximos torneos, a partir del problema grave de las cédulas extra encontradas, no obstante los esfuerzos serios del Tribunal Electoral sobre tal tema.

Me parece todo un fenómeno el caso Endara. Empujado y auto-impulsado tanto por un grupo como por el mismo político ducho, el ex presidente se ha remontado en las encuestas últimas de La Prensa. Es increíble que ninguno de los candidatos que aspiran a llevar la representación de partidos pujantes como el arnulfismo, con políticos inteligentes y astutos, que tienen orientadores técnicos y que ya están gastando fuertes sumas en sus publicidades, tengan cuotas de posicionamiento del calibre de las de Endara que, sin publicidad técnica, casi empata ya las preferencias de Alberto Vallarino. Y tal cosa nos parece que le pega una cierta cachetada a los que rodean a los candidatos presidenciales que les aconsejan dejarse guiar como títeres acartonados, los cuales para poder actuar, hablar, reírse, ponerse serio, llevarse la presa de pollo a la boca, estirar las piernas, tomarse el vaso de agua, secarse con su pañuelo el sudor, hacer un guiño de ojo a una muchacha en la grada, tenga primero que tener la aprobación de los manejadores de la campaña. Y tal es así, que estoy seguro de que y si no que me desmientan básicamente, estructuralmente, los resultados del boom de Endara no han sido para nada producto de estas técnicas científicas y carísimas de los especialistas en imagen y manejo de líderes. Endara es producto de un par de cosas: uno, de la visión pragmática de Sammy Lewis Galindo, que utilizó su partido comodín Solidaridad para endosarlo rápidamente, al fracasar el potente proyecto de su yerno, Alberto Vallarino. Lo otro, lo más importante, porque sabemos que Solidaridad no es un partido de masas, y menos de ideologías, es el mismo Endara. Su espontaneidad, inmanejable, su sentido dicharachero, populista, que no niega fuego a los periodistas, que se muestra natural, que mete la pata como cualquier prójimo, que no habla rebuscadamente, que no lee discursos, que acepta las caricaturas, que se ríe con ganas, que es capaz hacerlo de él mismo como lo hacemos eventualmente. Endara es eso, común, silvestre, criollo, parecido a Juan, a Pedro, a Marta, a la tía Ñoña; pero aparte de esas cosas, es abogado, primer puesto en su promoción, berraquísimo en el arte de hacerse el pendejo para sacar puntos, intuitivo, que sabe que las encuestas no hacen candidatos, sino que los candidatos hacen encuestas; que las encuestas no vienen primero que los actos, sino que los actos son los que crean esas fotografías de un momento que son las encuestas. Y Endara ha remontado antes de que le agreguen, ahora sí, a los técnicos y manejadores de métodos científicos sobre manejo de campañas; ha remontado y trepado a las nubes cuando ni siquiera tenía formalizada su candidatura.

Mi tesis es que el pueblo panameño es emocional, visceral, sabe fildear los rostros, le gusta la originalidad, la franqueza, aunque haya ocasionales errores, y eso está por encima de la intención de crear candidatos inmaculados, rígidos cumplidores de programas y discursos, generalmente escritos y aburridísimos, donde el único que no se aburre es el que lo lee, muchas veces totalmente ajenos al carácter conocido del candidato, que no se parece en nada a él, donde se nota que otros cerebros lo hicieron, que otras manos lo pasaron. Nuestro pueblo sabe más que los técnicos, porque los técnicos de campañas piensan primero en sus salarios, y en las futuras prebendas, por eso generalmente se aíslan, se casan con los métodos, traen extranjeros geniales que no conocen nada de la esencia, y al final creen que los buenos resultados son sus productos personales, y que los malos son problema de que el candidato no hace caso. Con tales rigideces (porque sería estúpido, y conste que no lo soy, en demeritar los métodos modernos de campañas y encuestas), los candidatos no son quienes realmente son; son movidos a control remoto. Por algo decía aquel genio incomparable de Charles Chaplin, sé tú y trata de ser feliz, pero sobre todo sé tú... ¿Serán nuestros candidatos ellos mismos?... Al menos, hasta ahora, quien sí ha sabido serlo, y extraordinariamente, es Cuchungo Endara, administrando genialmente su personalidad, navegando diestramente con bandera de pendejo, de lo cual no tiene un pelo. Sabe mucho.

 * El autor es militar (r) y estudiante de derecho.

 

 

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EL GORDITO DEL ZODÍACO

 

24/3/2003

 

Autor: Rolando Rangel

Después de oír las declaraciones del agente 099, Mr. Martinelli, quien sin tapujos ni presiones declaró públicamente ante las cámaras de televisión que los Hunos y los Otros son la misma cosa (léase PRD y arnulfismo), ya que él vivió dentro de los dos monstruos cosa muy conveniente políticamente, pero a quien le salió el tiro por la culata porque en la primera oportunidad lo renunciaron del Seguro Social, y en la segunda lo metieron en un ministerio donde no había nada que hacer, sino figurar, hace acusaciones muy poderosas en cuanto al bipartidismo. Interpretado en buen cristiano, tradujo algo así como: Yo hago, y después tú me cubres; yo te cubro para que después tú hagas, en fin un tratado completo de corrupción gubernamental que llega a los más altos estamentos de la justicia donde todo está hablado. Y este es el caso del coronel (r) Díaz Herrera, que todo el mundo sabía lo que pasaba, pero era necesario que alguien de adentro lo confirmara.

Aunque don Cuchungo Endara puede tener dentro de su cabeza algunos de los pajaritos que revolotean en su apartamento, es el único presidente que puede mostrar logros reales y tangibles. Recibió un país en ruinas, devastado por el bloqueo económico que nos hicieron los vecinos norteños, idiotas a más no poder que no comprenden que mientras el pueblo se come un cable, el dictador sigue tomando champaña y comiendo caviar.

Don Cuchungo enfrentó esa situación en forma magistral, evitando por un lado lo que pudiese haber sido un baño de sangre producto del revanchismo y el odio acumulado durante 21 años, y, por el otro, saneando la economía nacional entonces, y ahora en ruinas. Si la Democracia Cristiana (que de cristiana solo tiene el nombre) hubiese estado en el poder, los paredones de Fidel Castro habrían sido cuento de hadas. Pensaron que el pueblo los había escogido por sus méritos, pero en la realidad solo lo hizo porque la papeleta verde era la que más se distinguía entre las otras. Prueba de ello es que en la primera elección sacaron, si mal no recuerdo, 32 legisladores, y en la siguiente, solo uno; y ahora se reconcilian con los que los agredieron, formando una alianza que denigra a aquellos como Willy Cochez, quien fue a parar con sus huesos a la cárcel por oponerse al golpe de Estado del 68, mientras que el líder supremo de ese partido salió incólume de los palazos, hierrazos y cascarazos que le dieron a Cuchungo y a Billy Ford.

Entonces mi dilecto presidente Endara, siga en su brega hacia su segunda presidencia, que su triunfo está asegurado. Lo conocí a través de mi padre hace más de 30 años y no ha variado ni un ápice. Sigue siendo el hombre cordial y sencillo que necesita este país, nuevamente sumergido en tiempos de crisis, donde los grandes hombres muestran el valor que muchas veces no les reconoce el pueblo ignaro, pero que la historia lo registra para siempre. Una vez electo, algo de lo que no cabe duda, el pueblo panameño entero se habrá ganado el Gordito del Zodíaco.

 * El autor es médico.

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HABLANDO CON ENDARA

27/3/2003.

Autor: Juan B. Gómez

El ex presidente de la República Guillermo Endara Galimany estuvo en mi programa radial el 19 de marzo. Hablamos durante más de media hora (mi programa es solo de una hora). Había una gran expectativa por escucharlo. Su candidatura adquiere en la provincia chiricana una creciente simpatía.

En su discurso de aceptación de la postulación a la Presidencia de la República por el Partido Solidaridad, Endara dijo que en su campaña contra la corrupción imperante empezaría predicando con el ejemplo, como lo había hecho en su gobierno anterior. Y agregó que la administración de justicia sería liberada del secuestro, enviando a la cárcel a funcionarios delincuentes de saco y corbata, para que no puedan pasearse orondos frente a nuestras narices o escapar al extranjero a disfrutar el producto de lo ilícito.

Le pregunté si él volvería a renunciar a las cuentas millonarias de la Presidencia de la República; y me contestó, enfático, que sí, y que también rebajaría los sueldos de los ministros y de los altos dignatarios del Estado. Según él, a un ministerio o a una institución de la mayor jerarquía se llega para servir a la patria y no para enriquecerse. Y repitió que, aceptar uno de estos cargos con aumento de sueldo, para que no robe, es un insulto que se le hace a un funcionario. Por eso propongo un gobierno transparente, cuyas actuaciones y cuyo uso de los fondos públicos no constituyan un secreto de Estado, guardado con el más celoso y cínico hermetismo .

Endara insistía en que la administración de justicia sería liberada del secuestro; le pregunté qué haría para que la Corte Suprema de Justicia deje de ser el organismo político partidario en que se ha convertido. Y él reconoció que esa era la pregunta más difícil que se le podría hacer, porque en realidad en la Corte se advierte la influencia del Gobierno y del PRD. Ese sí que es un problema difícil de resolver. Endara declaró que todavía no ve claro cuál sería la solución. Sugirió que durante su gobierno podría presentarse una Asamblea Constituyente que redacte una nueva Constitución.

(Mientras Endara hablaba, yo recordaba un caso ocurrido en la Corte Suprema de Estados Unidos. El gran jurista Oliver Wendell Holmes había sido llevado por el presidente Theodoro Roosevelt, de juez en un condado a la Corte Suprema. Y un día quiso Roosevelt que un caso que se ventilaba en la Corte y cuyo ponente sería el gran jurista, lo resolviera de tal manera; pero Oliver Wendell Holmes lo resolvió de manera contraria; entonces el presidente lo llamó a la Casa Blanca y le preguntó sí él había recibido su mensaje; y Holmes le contestó que sí, pero que la justicia no estaba de su parte. Cuentan que Roosevelt abrazó a Wendell Holmes diciéndole: Mientras en Estados Unidos haya jueces como usted, este país se salvará. Yo pensaba en esta anécdota oyendo a Endara, y se me ocurría, ingenuamente tal vez, que lo mismo ocurriría en nuestro país cuando se elija como magistrados del Tribunal Supremo a juristas de la talla de Wendell Holmes).

Yo le hablé a Endara de la curiosa situación que prevalece en las cárceles panameñas, donde solo están presos los pobres; que los ricos y millonarios nunca van a la cárcel. ¡Más de 9 mil presos y ni un solo rico! ¿Será que en Panamá solo delinquen los pobres? Endara aceptó la triste realidad, y por eso insistió que en su gobierno irían presos también los señores de saco y corbata que delinquen.

Como en su discurso Endara advertía, repetidamente, que vivimos en un país de gran corrupción, le recordé lo que había dicho un íntimo amigo del presidente Menem de Argentina: Si dejamos de robar durante unos dos años, nuestro país se salvará Todos nos reímos recordando la frase del argentino que confesaba tan cínicamente que eran unos ladrones

A medida que transcurría nuestra entrevista, la gente fue llenando las inmediaciones de nuestra emisora; y cuando Endara salió lo recibieron con una salva de aplausos. Todo hace pensar que Endara volverá a la Presidencia. Que así sea por nuestra regeneración nacional.

 * El autor es periodista.

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UN FAVOR PARA DON GUILLERMO

1/4/2003.

Autor: Arturo Rebollón

El pretendido juicio que han anunciado los dirigentes del Partido Arnulfista contra don Guillermo Endara para lograr su expulsión del partido por haber aceptado la nominación presidencial por otro partido, tendrá un efecto contrario al que buscan.

Esta notoriedad obtenida brindará al candidato una gran cobertura noticiosa que disparará su popularidad; le hacen, pues, un favor al distanciarlo de la corrupción, del nepotismo y de los negociados turbios que ellos representan.

No sé si ellos se habrán dado cuenta de que la Constitución Nacional de la República consagra el derecho de cualquier panameño de nacimiento, mayor de 35 años, a poder ser candidato a la Presidencia de la República. Cualquier reglamento de partido está subordinado a esta ley, por lo que los efectos de una condena no valen más que el papel en que está impresa.

Las campañas políticas que se basan en descalificar a otros candidatos, en lugar de exaltar las virtudes del propio, están condenadas al fracaso y son muchos los ejemplos de ello.

Si quieren hacer un papel digno en estas elecciones, los arnulfistas tendrán que hacer algo más que eso, so pena de sufrir un descalabro de las proporciones que recibió el difunto Partido Demócrata Cristiano. Los arnulfistas de ahora no somos una masa de borregos de incondicional obediencia a las órdenes del cacique de turno, por estúpidas que estas sean; allí existen personas pensantes que deseamos Un Panamá mejor, aunque ello signifique dar la espalda al partido hasta que se pueda depurar la dirigencia.

Hay que reconocer que mucho se ha hecho en materia social, pero todos estos avances siempre han estado cubiertos por un velo de corrupción que no permite destacar en su justa medida el valor del logro alcanzado. Todo lo malo que se criticaba a los gobiernos anteriores ha sido superado con creces por este gobierno, pero no se ha quedado allí lo burdo; el descaro, la ostentación y la impunidad de estos actos raya en un insulto a la inteligencia de los ciudadanos.

Da la sensación de que la principal ocupación del equipo de gobierno es buscar nuevas formas de succionar fondos del Estado, por usar otra palabra; sin duda hay mentes malévolas trabajando a tiempo completo ensañadas en apropiarse del patrimonio de los panameños en todas las instancias y en todo lo que esté a su alcance, porque hasta en lugares inimaginables estallan escándalos de corrupción.

Es hora de reconocer errores, de dar muestras a la comunidad de un propósito de enmienda. Si no es ahora, ¿cuándo?

Las elecciones están a la vuelta de la esquina, y la impunidad y la corrupción son el talón de Aquiles de cualquier miembro del Partido Arnulfista que sea avalado como candidato, ya que de ese estigma que acompaña al aval no podrá desprenderse, ya sea por haber participado, por voltear la cara o por omisión.

En estas elecciones el pueblo panameño tiene que meditar sobre a quién le otorgará la responsabilidad de conducir el país por una senda de progreso, teniendo en cuenta que el destino de muchos panameños dependerá de las actuaciones del ciudadano que resulte elegido.

 * El autor es ingeniero civil.

Guillermo Endara y Solidaridad camino al 2004...  De la Mano con el Pueblo